RÉCORDS QUE ASUSTAN: EL CALENTAMIENTO GLOBAL EN 2026

Si junio ya es el segundo más cálido de la historia y los océanos baten récords, ¿qué nos espera en el pico del verano?

Actualmente a mitad de 2026 los termómetros ya están dejando cifras que harían palidecer a cualquier estadístico. Junio de 2026 no ha sido un mes cualquiera. Ha sido el segundo junio más cálido jamás registrado, los océanos han marcado un récord histórico de temperatura superficial y el Ártico sigue derritiéndose a un ritmo que los científicos califican de “alarmante”. En este blog repasamos los datos que están dibujando el mapa del calentamiento global de este año.

Junio de 2026: el segundo más cálido de la historia, pero con matices preocupantes

Según el Informe Climático Global de junio de 2026, publicado por los Centros Nacionales de Información Ambiental (NCEI) de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos), la temperatura superficial global durante junio de 2026 fue 1,09 °C superior al promedio del siglo XX. Esa cifra convierte a este junio en el segundo más cálido en los 176 años de registro de la NOAA, solo por detrás del récord establecido en junio de 2024.

Pero si miramos más allá del dato global, el panorama se vuelve aún más llamativo. Mientras el conjunto del planeta experimentaba temperaturas elevadas, Europa occidental vivió su junio más caluroso jamás registrado, con picos de más de 40 °C en algunas zonas. El calor no fue uniforme, pero sí implacable en extensión: la mayor parte del globo estuvo por encima de su media histórica, y varios continentes y regiones experimentaron uno de los diez junios más cálidos de su historia.


Tomado del Informe Climático Mundial de la NOAA: junio de 2026

Lo más relevante de esta cifra no es solo el calor en sí, sino lo que implica para el resto del año. Los expertos ya advierten que, con estos datos, 2026 tiene alta probabilidad para terminar entre los cinco años más cálidos jamás registrados. No es una especulación: es la inercia de un sistema que lleva décadas acumulando energía.

Los océanos en ebullición: 21,0 °C de récord global

Si la temperatura del aire preocupa, la del agua debería alarmarnos. Porque los océanos no solo están calientes: están batiendo récords con una contundencia que ha dejado a los científicos sin adjetivos.

El 21 de junio de 2026, la temperatura media de la superficie del océano fuera de las regiones polares alcanzó los 21,0 °C. Esa cifra no es un dato menor: supera los registros previos establecidos en 2023 y 2024, que hasta entonces eran los dos junios más cálidos documentados. El Servicio Marino de Copernicus de la Unión Europea, encargado del monitoreo continuo de las condiciones oceánicas globales, lo confirmó: junio de 2026 es oficialmente el mes de junio más cálido jamás documentado para los océanos.

Y no fue un dato puntual. Durante los primeros seis meses de 2026, la temperatura media global del océano (entre 60°S y 60°N) fue de 20,94 °C, lo que convierte a este semestre en el segundo más cálido jamás registrado para los océanos, solo por detrás del mismo período de 2024.

Pero el dato más escalofriante viene después: aproximadamente el 82 % de los océanos del mundo experimentó condiciones de ola de calor marina durante la primera mitad de 2026. Las zonas más afectadas fueron el Mediterráneo, el Atlántico Norte central y el Pacífico ecuatorial.

¿Por qué están tan calientes los océanos? La respuesta es doble. Por un lado, el fenómeno de El Niño, que se ha declarado oficialmente en el Pacífico ecuatorial está elevando las temperaturas superficiales del mar. Por otro, y esto es más preocupante, está el calentamiento de fondo impulsado por la actividad humana. Los océanos absorben más del 90 % del exceso de energía del sistema terrestre generado por la quema de combustibles fósiles. En 2024, ese desequilibrio energético alcanzó la cifra récord de 23 zettajulios, más del doble del promedio de las dos décadas anteriores.

El Ártico se desvanece: un invierno de récord y un verano que no da tregua

El Ártico, como siempre, es la consecuencia más sensible del calentamiento global. Y en 2026, ese termómetro está marcando cifras históricas.

El máximo de hielo marino ártico del invierno de 2026, registrado el 7 de marzo, fue el más bajo desde que hay registros por satélite. La extensión máxima fue de 14,34 millones de km², una cifra que confirma la tendencia imparable de decrecimiento. El promedio de extensión de hielo en marzo de 2026 también fue el más bajo jamás registrado para ese mes.

Ya en junio, la situación no mejora. El 10 de junio de 2026, la extensión del hielo marino ártico era de 11,18 millones de km². El deshielo comenzó antes de lo habitual en todos los mares marginales del Ártico, y la extensión era especialmente baja a lo largo del borde atlántico del hielo.

Lo que ocurre en el Ártico no se queda en el Ártico. El deshielo acelera el calentamiento global (menos hielo = menos reflejo de la radiación solar = más calor absorbido), altera las corrientes oceánicas, atmosféricas, además de que contribuye al aumento del nivel del mar. Es un círculo vicioso que se retroalimenta.

¿Qué significa todo esto?

Los datos de junio de 2026 no son una anomalía. Son la confirmación de una tendencia que lleva décadas consolidándose, pero que ahora se está acelerando. El calor récord en el aire, el océano y el Ártico no son tres problemas separados: son tres caras de un mismo fenómeno. Un sistema climático que está recibiendo más energía de la que puede disipar.

Los científicos llevan años advirtiendo de que los océanos, al acumular ese calor, están siendo llevados a sus límites. Y las consecuencias ya se están viendo: olas de calor marinas que devastan ecosistemas, tormentas que se alimentan de agua más caliente y se vuelven más intensas, patrones climáticos que se desestabilizan.

Territorio desconocido. Esa es la expresión que más se repite entre los que estudian el clima. Y en 2026, estamos pisándolo con paso firme.

Seguiremos monitorizando la evolución de estos indicadores a lo largo del verano. Julio y agosto suelen ser los meses de temperaturas oceánicas más altas del año. Si junio ya ha sido récord, lo que viene podría superar todas las previsiones.

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