{"id":205,"date":"2026-05-16T23:20:25","date_gmt":"2026-05-16T23:20:25","guid":{"rendered":"https:\/\/b1tmet.com\/blog\/?p=205"},"modified":"2026-05-16T23:20:26","modified_gmt":"2026-05-16T23:20:26","slug":"refranes-del-tiempo-y-el-clima-en-mexico-mito-o-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/b1tmet.com\/blog\/refranes-del-tiempo-y-el-clima-en-mexico-mito-o-ciencia\/","title":{"rendered":"Refranes del tiempo y el clima en M\u00e9xico: \u00bfmito o ciencia?"},"content":{"rendered":"\n<p>El cielo tiene un lenguaje propio, y desde mucho antes de que existieran los sat\u00e9lites y los modelos num\u00e9ricos, los campesinos mexicanos aprendieron a leer sus se\u00f1ales. A trav\u00e9s de generaciones, antes de la existencia de pron\u00f3sticos modernos, las comunidades se apoyaban en <strong>observaciones emp\u00edricas<\/strong> de animales, plantas y el cielo. Este saber pr\u00e1ctico es la base de la etnometeorolog\u00eda mexicana.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El tlacuache, las hormigas y el cielo rojizo: lo que la ciencia tiene que decir<\/h2>\n\n\n\n<p>Un ejemplo cl\u00e1sico es \u201c<strong>Si el tlacuache se esconde, es que el fr\u00edo est\u00e1 cerca<\/strong>\u201d. Este dicho, muy extendido en el centro del pa\u00eds, tiene un fundamento biol\u00f3gico claro. El tlacuache, al ser un animal de sangre fr\u00eda, busca refugio instintivamente ante una ca\u00edda de la temperatura, actuando como un term\u00f3metro natural. Las hormigas tambi\u00e9n son predictoras: cuando mueven sus hormigueros a zonas m\u00e1s altas o se vuelven m\u00e1s activas de lo normal, los agricultores pueden interpretar que se avecinan lluvias torrenciales, ya que estos insectos modifican su conducta ante cambios en la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica y la humedad del suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los refranes astron\u00f3micos tienen su propia l\u00f3gica. \u201c<strong>Cielo empedrado, suelo mojado<\/strong>\u201d hace referencia a la presencia de nubes altoc\u00famulos). Meteorol\u00f3gicamente, estas formaciones suelen ser precursoras de una zona frontal, que traer\u00e1 precipitaciones en el d\u00eda siguiente. Por su parte, \u201c<strong>Cuando el sol se pone rojo, es que tiene lluvia en un ojo<\/strong>\u201d es una sentencia que la ciencia respalda plenamente, pues explica que esa tonalidad rojiza en el atardecer ocurre cuando la atm\u00f3sfera est\u00e1 cargada de humedad o part\u00edculas de polvo que dispersan la luz de manera diferencial.<\/p>\n\n\n\n<p>El refranero mexicano es contundente en la agricultura de temporal. Un dicho muy escuchado en Chihuahua dice: \u201c<strong>Lluvias de abril, mazorcas sin fin<\/strong>\u201d, una sentencia que se refiere a la importancia de las primeras lluvias primaverales para el ciclo del ma\u00edz. Y vaticinios como el que reza \u201c<strong>A tres de abril, el cuclillo ha de venir<\/strong>\u201d hablan de la llegada del p\u00e1jaro cuco como heraldo de la primavera; aunque este p\u00e1jaro no anida en M\u00e9xico (sino que migra desde Sudam\u00e9rica), su aparici\u00f3n coincide efectivamente con el aumento de temperatura y la floraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Caba\u00f1uelas y calendarios: el arte de mirar enero<\/h2>\n\n\n\n<p>Menci\u00f3n aparte merecen las <strong>Caba\u00f1uelas<\/strong>, un complejo sistema emp\u00edrico de predicci\u00f3n clim\u00e1tica que en M\u00e9xico se atribuye a herencia azteca. La regla m\u00e1s extendida dicta que \u201c<strong>conforme a los 12 primeros d\u00edas del a\u00f1o ser\u00e1n los 12 meses<\/strong>\u201d: si llueve el 5 de enero, se espera mucha lluvia en mayo; si hace calor el d\u00eda 8, agosto ser\u00e1 caluroso, y as\u00ed sucesivamente. Otros m\u00e9todos incluyen la observaci\u00f3n de los \u00faltimos d\u00edas de diciembre o incluso la alternancia de d\u00edas pares e impares para un pron\u00f3stico m\u00e1s detallado. Aunque no es precisa como la tecnolog\u00eda de los modelos globales, los estudios de CONAGUA han se\u00f1alado que puede anticipar tendencias estacionales con cierta efectividad, y en localidades rurales de Hidalgo y Puebla sigue siendo utilizada para programar la siembra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfSon infalibles los viejos refranes?<\/h2>\n\n\n\n<p>No todos los proverbios meteorol\u00f3gicos sobreviven al rigor cient\u00edfico. Uno de los m\u00e1s conocidos, \u201c<strong>febrero loco y marzo otro poco<\/strong>\u201d, que describe la abrupta variabilidad del clima al final del invierno con d\u00edas de calor seguidos de heladas, captura una percepci\u00f3n real de la atm\u00f3sfera del norte del pa\u00eds. Sin embargo, la frase que predice que \u201c<strong>Si marzo mayea, mayo marcea<\/strong>\u201d (marzo c\u00e1lido equivale a mayo fr\u00edo) carece de correlaci\u00f3n atmosf\u00e9rica s\u00f3lida, ya que no existen leyes f\u00edsicas que aten de manera forzosa el comportamiento t\u00e9rmico de un mes con el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Un acertado estudio en la regi\u00f3n de Puebla revel\u00f3 que menos de la mitad de los agricultores conf\u00edan plenamente en los dichos, y que estos suelen validarse principalmente en a\u00f1os de buenas cosechas, mientras que, en los considerados \u201cregulares\u201d o \u201cmalos\u201d, la mayor\u00eda no se cumpli\u00f3, lo que revela que la fe en el refranero a veces depende m\u00e1s de la esperanza del campesino que del acierto clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La tradici\u00f3n amenazada por el cambio clim\u00e1tico<\/h2>\n\n\n\n<p>El principal peligro para esta sabidur\u00eda no es la tecnolog\u00eda, sino el propio clima. Estudios recientes en la Sierra Alta de Hidalgo han detectado que el cambio clim\u00e1tico est\u00e1 desfasando los ciclos biol\u00f3gicos de plantas y animales, lo que hace que muchos de estos marcadores naturales tradicionales pierdan su efectividad, fen\u00f3meno conocido como <em>desajuste fenol\u00f3gico<\/em>. Adem\u00e1s, se ha visto que la juventud rural est\u00e1 perdiendo el inter\u00e9s por el campo y abandonando los saberes ancestrales, poniendo en riesgo su transmisi\u00f3n generacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, por ejemplo, en el Totonacapan veracruzano o en el Valle del Mezquital, los abuelos siguen usando \u201c<strong>Si la puesta del sol se ve verdosa, es que el agua est\u00e1 cerca<\/strong>\u201d o insisten en que \u201c<strong>Las caba\u00f1uelas en febrero garantizan lluvias en junio<\/strong>\u201d, manteniendo viva una memoria colectiva invaluable. No se trata de un romanticismo vac\u00edo, sino de incorporar esas pistas al monitoreo diario de las variables agrometeorol\u00f3gicas; porque un sat\u00e9lite orbital te dice si va a llover a las 5 de la tarde, pero el abuelo en la milpa te avisa que hay que tapar el ma\u00edz antes de que caiga el granizo. Saber escuchar ambas voces es quiz\u00e1s la lecci\u00f3n m\u00e1s grande que esta cultura popular le deja a la ciencia del siglo XXI.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cielo tiene un lenguaje propio, y desde mucho antes de que existieran los sat\u00e9lites y los modelos num\u00e9ricos, los campesinos mexicanos aprendieron a leer sus se\u00f1ales. A trav\u00e9s de generaciones, antes de la existencia de pron\u00f3sticos modernos, las comunidades se apoyaban en observaciones emp\u00edricas de animales, plantas y el cielo. 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